What Is Inclusive Thinking?

¿Qué es el pensamiento inclusivo?

Para entender el pensamiento inclusivo, es importante entender las palabras por separado. Inclusivo pertenece a todo y está estrechamente relacionado con la palabra “incluir”. Pensar es el acto de crear pensamientos o detenerse en un tema por un período de tiempo. Por lo tanto, cuando combina los dos, crea la idea de pensar en todo.

El pensamiento inclusivo en su esencia es el acto de considerar toda la información sobre una acción o tema específico antes de tomar una decisión al respecto. De hecho, el pensamiento inclusivo puede incluso no permitirle tomar una decisión, ya que siempre hay más información para contemplar. Como base para tomar decisiones, el pensamiento inclusivo puede ser útil para evitar errores. 

Pensamiento inclusivo en la toma de decisiones

Pensar de manera inclusiva significa considerar todos los resultados posibles de una acción. Si bebe esta leche caducada, ¿cuáles son los posibles resultados y qué beneficio podría obtener al hacerlo? Si acepta este trabajo, ¿cómo afectará eso al lugar donde trabaja actualmente, a las personas que dejará y otros factores? El pensamiento inclusivo significa considerar todas las posibilidades antes de tomar medidas.

Pensamiento inclusivo en educación

La educación inclusiva se hizo popular a principios de la década de 2000, ya que la educación necesitaba urgentemente una revisión. La educación inclusiva significa incluir no solo a todos los niños en el proceso educativo, sino también todos los recursos a disposición del maestro. Por ejemplo, una maestra llevará a sus alumnos afuera durante un día ventoso para demostrar cómo funciona una veleta. El maestro puede hacer que los estudiantes dibujen un elemento que comience con una letra diferente del alfabeto y luego los publiquen en las paredes como un recordatorio constante de vocabulario diferente. En un aula inclusiva, la imaginación de los niños se usa de manera efectiva con fines educativos.

Pensamiento inclusivo en las relaciones

Muchos de los conflictos que pueden ocurrir en una relación romántica o en la relación social de dos amigos podrían prevenirse mediante un pensamiento inclusivo. El factor principal en cualquier argumento es la falta de voluntad de cualquiera de las partes para considerar el punto de vista de la otra persona. Rara vez alguien entra en una pelea creyendo que está equivocado. Por lo tanto, usted puede utilizar el pensamiento inclusivo para considerar no solo su perspectiva, sino también los puntos de vista de la persona con la que está discutiendo y las personas a su alrededor que tienen una visión imparcial de la situación. En las relaciones románticas específicamente, el pensamiento inclusivo evita tomar muchas decisiones irracionales, como mudarse juntos, comprometerse, casarse y divorciarse. Al utilizar el pensamiento inclusivo, utilizará la perspectiva de su pareja para trabajar a través del curso de acción correcto.

CONSTRUIR UNA ECONOMÍA INCLUSIVA E INTEGRADORA

Los grandes problemas de este tiempo obligan, por su urgencia y pluralidad de dimensiones, a revisar el papel que ha de jugar la Economía como ciencia social en las necesarias transiciones. Se parte así de una confrontación de la Economía dominante en todos los planos, desde el más teórico hasta la práctica económica, que hoy tiene más de obstáculo que de herramienta eficaz frente a los problemas de la gente y del planeta. Frente a ello, se plantea la necesidad de construir una Economía integradora o inclusiva (EI), que se nutra de la riqueza de las aportaciones, con sus limitaciones, de las corrientes que conforman la Economía Crítica; pero trascendiéndolas, a partir del diálogo y el enriquecimiento mutuo. Sólo así podrá la Economía reorientar su foco hacia contenidos sustantivos, articulados con el entorno natural, con el tejido social y productivo, y así poder participar en la evaluación de opciones, en el diseño de escenarios y en la construcción de alternativas.

¿Qué papel le corresponde a la Economía? ¿En qué medida lo está cumpliendo? ¿Qué expectativas cabe albergar de que, si no lo hace, llegue a hacerlo? ¿Con qué elementos contamos? ¿Qué pasos adicionales se necesitan? o, ¿tal vez, debamos dar a la Economía por perdida y pensar las transiciones prescindiendo de ella?

Desde Murphy Haman Consulting pretendemos responder a estas preguntas, que pueden parecer elementales, aunque no lo sean. Para responder a estas cuestiones el trabajo lo estructuramos en cuatro bloques. El primero se ocupa de la Economía dominante, de la ortodoxia, de sus rasgos y de sus carencias. El segundo analiza las aportaciones y las limitaciones de la Economía Crítica, un cuerpo que está alimentado por nutrientes identificables. El tercer bloque se enfrenta con la necesidad de construir una Economía integradora o inclusiva (EI), un esfuerzo tan incipiente que incluso no ha llegado a asentar una denominación consensuada, pero que es imprescindible si se quiere que la Economía cumpla su función, sabiendo además que, si no lo hace, el empeño por habilitar transiciones con sentido se verá seriamente afectado. El último se adentra en cómo podemos ayudarle a la difícil articulación entre el tratamiento de los problemas del presente y la construcción de un proceso de transición que conduzca a una alternativa viable. Llegando a su final con dos apartados, en uno se valoran las dificultades para que el propósito llegue a término y en el otro se esbozan unas reflexiones conclusivas.